lunes, 7 de noviembre de 2011

www, hipertexto e hipermedia

A finales de la década de los ochenta la interconexión de miles de redes de área local había convertido la Internet en el mayor almacén de datos que jamás hubiese existido. Las posibilidades eran enormes, pero las dificultades resultaban frustrantes: formatos incompatibles, programas distintos, protocolos heterogéneos, etc. Se imponía pues la necesidad de simplificar el acceso a esta información, hacerlo más sencillo y homogéneo. WAIS, desarrollado a partir de 1989 por un grupo de empresas sólo fué una solución parcial. El Gopher de la Universidad de Minnesota, aportó algo más: por medio de un sistema simple de ventanas se accede a todo tipo de archivos de texto, imágenes, bases de datos, etc.

El proyecto World-Wide Web ha venido a suponer otra vuelta de tuerca en el intento de poner efectivamente al alcance de los usuarios el espacio virtual de conocimiento que es Internet.

El proyecto World-Wide Web

En 1989 el memex global, ya existía en potencia. Internet se había desarrollado más allá de los propósitos originales como resultado de su uso por parte la comunidad científica internacional. Lo único que se requería  eran vías de acceso sencillas y homogéneas. Este era uno de los objetivos que Tim Berners-Lee se planteó en 1989 cuando presentó a sus superiores la propuesta para el proyecto World-Wide Web ( red o telaraña global).



 En su primera propuesta, Berners-Lee exponía las desventajas del uso de sistemas incompatibles e inconexos. La conclusión era que "hay un enorme beneficio potencial en la integración de una variedad de sistemas de un modo que permita a los usuarios seguir conexiones que apuntan de un elemento de información a otro".


Se pretendía pues que los recursos disponibles en formato electrónico, que residen en ordenadores distintos fuesen accesibles para cada investigador desde su terminal. Además, debería posibilitarse el salto entre elementos de información conexos.
Durante 1993 se pasó de 50 a 500 nodos.


Hipertexto e hipermedia

La experiencia de la proliferación del conocimiento y de la angustia derivada de no poder abarcarlo todo no es nueva. En 1945 Vannevar Bush ya se lamentaba.
En su opinión el problema no era tanto una cantidad excesiva de publicaciones como el nulo avance de las tecnologías con que se gestionaba su manejo. Bush fue capaz de idear un sistema llamado “memex” que permitiría archivar el conocimiento de un modo más eficaz: una especie de escritorio futurista en el que se guardarían, microfilmados, los libros, actas, ficheros, etc. Cada elemento de información se visualizaría en pantalla tecleando su código correspondiente y podríamos registrar las conexiones observadas entre elementos distintos.

Bush remarcaba que este tipo de asociación no lineal de ideas era el modo de funcionamiento natural de la mente humana, y confiaba en que dispositivos semejantes al memex lo reproducirían en el futuro más adecuadamente. Cuando nos encontramos con una referencia bibliográfica que nos interesa, todo lo que podemos hacer es acudir a una biblioteca o una librería. Con memex, pulsaríamos un botón para consultar en nuestra pantalla el libro en cuestión. Decía Bush que en el futuro las enciclopedias serían redes de conexiones que el usuario podría anotar y modificar a su antojo.

Nelson acuñó el término `hipertexto' para referirse a "un cuerpo de material escrito o gráfico interconectado de un modo complejo que no se puede representar convenientemente sobre el papel; puede contener anotaciones, adiciones y notas de los estudiosos que lo examinan". La idea es que el lector examina los nodos de una red, y pasa de unos a otros siguiendo las conexiones. El hecho de que los nodos pueden contener texto, pero también pueden integrar otros medios: imagen, sonido, etc. es lo que se quiere remarcar con otro término complementario: `hipermedia'.


 hipertexto


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